Confessions.
Jamás pude haberme imaginado lo que pasa alrededor de mi mundo, porque las cosas suelen ser tan difíciles, no le temo a nada, claramente estoy descubriendo cosas que jamás había conocido, poco a poco estoy llegando al lugar al que quería llegar, donde no haya una razón para decir adiós. Estoy ansiosa por comenzar de nuevo y no dejar atrás todo lo que ya había hecho, nunca me hubiera imaginado algo parecido, aun así lo hubiera intentado, no podría creer que quedaría tan destrozada y con el corazón en las manos cuando descubrí quien realmente podría ser. Es una historia simple de explicar con temor a desaparecer en el abismo y sin nadie que este para salvarte, muriendo de forma noble salvando la vida de quién es amado.
Despertar.
Abrí los ojos después de haber terminado mis sueños, y me pregunte porque tuve que abrirlos si eran infinidades, entonces me dije “jamás podría despertar”. Escuche esa voz que ya escuchaba en sueños, si era mi madre estaba llamándome para ir a desayunar.
Crystal - Buenos días madre-
-Buenos días crys, espero que estés lista en 30 minutos hoy será un día muy difícil para mí, tendré conferencia y tengo que estar temprano.- me dijo con voz temblorosa.
-Sabía que estaba completamente nerviosa, nuestro futuro siempre dependió de ella y de mi padre, aunque tantas veces tenía que estar sola que jamás podía hablar acerca mí.- soñé despierta.
-Entonces corrí a recoger mis cosas para ir al colegio, donde estaría de nueva otra vez, con tantas conferencias de mi madre y viajes de mi padre siempre solía conocer el mundo yo sola, y comenzar siempre desde cero en cada lugar a donde iríamos juntos los tres, aunque pareciera que yo sola.
-Crys, ¿donde estas? ¿Ya estas lista?- dijo con voz desesperada.
-Si mamá, estoy en el auto esperando por ti.
-Si que eres rápida, estoy muy nerviosa, todo tiene que salir como quiero para poder subir de ascenso mi crys.- dijo con ansias.
-Lo sé, mamá te comprendo completamente. ¿Qué paso con mi padre, cuando regresara de su viaje?- dije preocupada ya hace 1 mes que no lo veíamos.
-Exactamente este domingo, y vamos a hacer una reunión familiar los tres, como antes ¿recuerdas?- dijo con emoción.
-Entonces deseo que llegue el domingo.- estaba completamente emocionada seriamos los tres de nuevo.- suspire.
-Bueno crys ya llegaste hija, aquí es tu nuevo colegio, espero que todo te salga muy bien, te quiero mucho.- dijo despreocupada ya sabía cómo yo era.
-Gracias mama, espero oír que subiste de ascenso y que sea el mejor día de tu vida yo también te quiero debo irme no podemos llegar tarde.- dije con entusiasmo, ya quería tener amigos para no estar tan sola. Baje apresuradamente del coche y le hice señas de despedida a mi madre. Al verla marchar.
Comencé a caminar, me estaba dando cuenta de que esta escuela era demasiado para mí, todos los chicos tenían autos, podría diferenciar quienes eran hijos de personas importantes, era algo así como estar en Hollywood, y ver a Paris Hilton en las calles, todos estaban ahí para presenciarla, es algo parecido a lo que puedo ver aquí, todos en grupos esperando que lleguen sus amigos, mientras yo solo los veía asombrada. En mi mente ahorita solo lo que podía pensar era que el esfuerzo de mis padres había dado fruto estaba en una escuela de ricos, ¡por Dios! Podría causar un escándalo de la emoción pero tuve que controlarme.
Entonces llegue a un lugar donde había un televisor gigante que decía: “Los alumnos del 3er año deben subir por las escaleras a mano derecha”. Había quedado petrificada jamás pensé que sería así la forma de reunirnos a todos. Veía a tantas chicas, eran lindas no podría negarlo, al igual que los chicos eran completamente guapos. Entonces por estar pensando en tantas cosas y quedarme ahí parada sentí un tropezón completamente fuerte, podría haber caído pero unas manos suaves me sostuvieron.
-Debes tener más cuidado, no puedes quedarte ahí parada como si nada los chicos a veces son muy toscos y rústicos.- me dijo una voz de mujer.
-Oh, si es que he estado pensando y me quede paralizada jamás había estado en una escuela así.- La vi sorprendida. Ella era de color algo oscuro comparado con el mío, pero aun así seguía siendo blanca con ojos verdes, con un cabello extremadamente rubio y liso.
-Me llamo Elizza es un placer haberte sostenido.-me dijo con chocancia, tal vez por no dar las gracias.
-Muchas gracias, lo siento debí agradecerte primero, mi nombre es Crystal.- Le sonreí amistosamente. Tal vez ella me vería como una extraña, por no ser igual la mayoría de las chicas de ahí eran rubias, pelirrojas, o con cabello castaño claro u oscuro, cuando yo tenía un color de pelo azabache.
-Estoy encantada de conocerte.- Me sonrió.
Entonces logre establecer una conversación con alguien. Y le pregunte, ¿Cuánto tiempo tienes aquí?
-Estoy aquí desde el año pasado, ¿tú también estas en el 3er año?- Me dijo con entusiasmo.
-Si, al igual que tu creo.- Sabría que seriamos buenas amigas pensé.
-Es bueno saberlo a veces es difícil establecer una conversación en este instituto.- Me dijo decepcionada.
-Gracias a Dios que no tuve que pasar por eso.- La vi con agradecimientos.
-Y a mí me alegra que así haya sido, no te preocupes podre mostrarte la escuela cuando quieras, de igual modo estaremos en el mismo salón de clases, y te presentare a mis amigas.- Dijo amablemente.
-Estaré muy agradecida contigo, de verdad.- No cambiaba mi mirada hacia a ella, logro notar que estaba completamente agradecida.
Me acerque con ella al salón de clases, cuando entramos era tan cómodo que empecé a buscar de vista un puesto, me di cuenta que las chicas no eran tan odiosas si había un grupo de chicas que eran algo egocéntricas y elegantes, a las cuales me entere que solían decirles “cotufas”, los chicos de mi salón era caballerosos y muy educados, algunos solían ser mas graciosos que otros. Entonces cuando por fin logre ver un puesto, el profesor me detuvo.
-Crystal-. Me dijo con emoción.
-Si profesor-. Le dije confundida, no habría hecho nada.
-Hasta que por fin logro tenerte en mi clase, debes buscar tu horario en la hora almuerzo en la dirección-. Dijo desesperado.
-Es todo un encanto estar aquí-. Le dije con entusiasmo.
-Te presentare a la clase, muchachos tienen una nueva compañera-. Alzo su cabeza con todo su orgullo, yo aun me preguntaba porque hacia ese tipo de cosas. Sonríe y dije mi nombre, Hola soy Crystal Knightley.
-Todos me vieron algunos sonrieron, otros no me dieron importancia.- Se escucho desde lo más profundo del salón, eres linda.- Me sonroje y voltee a ver al profesor, eran un par de tontos echándome broma pero no solía soportar ese tipo de cosas desde pequeña siempre he sido tímida y mas con los chicos, aunque a veces suelo decir las cosas que pienso sin querer.
-Voltee a ver el puesto que había escogido al lado de la ventana pero ya lo había ocupado un chico de poco altura, que tal vez necesitaba estar ahí aunque todos sabíamos que debería estar en el primero, entonces tuve que sentarme lejos de la ventana y de 6to lugar, cuando quería estar en tercero.- Vi a Elizza hablando con sus amigas le sonreí al igual que ella a mí. Al terminar la clase tuvimos que ir al cafetín a comer algo, Elizza me dijo que estaría siempre un puesto disponible en su mesa para mí, pero como era el primer día no fui a la cafetería preferí ir a conocer la escuela, al ir caminando me daba cuenta de que no podría conocerla en un día me sentía tan extraña, jamás había estado tan a gusto en un lugar así, cuando pensé que sería considerablemente incomodo. Al ir caminando veía a un grupo de chicos en las canchas jugando, unos básquetbol, otros fútbol, me daba cuenta que preferían estar jugando que comiendo, algunas chicas estaban sentadas en los bancos para verlos, otras comían alrededor del césped, y yo solo caminaba y detallaba cada lugar del colegio alagando hasta el más mínimo espacio, me sentía en las nubes porque tendría muchos amigos, y un lugar en donde estar, sin esa soledad que tenía en casa. No me había dado cuenta por estar espiando cada esquina de la escuela que ya estaba terminando mi tiempo para almorzar, entonces decidí sentarme en el césped y comenzar a comer, ese pollo con ajo y papas fritas que me había hecho mi madre con todo el cariño del mundo, el que estaba algo tibio debido a que lo había cocinado en la mañana. Termine de comer rápidamente para no entrar tarde a la última clase que tenía, pero cuando iba caminando de regreso había olvidado las palabras del profesor “debes buscar tu horario en la hora de almuerzo en la dirección”. Entonces recogí mis cosas como pude y fui corriendo a la dirección como había recorrido casi toda la escuela recordé que la dirección quedaba en la primer piso antes de las escaleras. Al entrar ahí note que no podrían darme el horario estaban algo ocupados así que decidí irme lo más rápido posible de ahí, pero por pensar que era la única que existía en ese momento no me di cuenta de en la puerta había alguien más esperando y lo tropecé.
-Lo siento, de verdad no te vi es que estaba algo distraída.- Lo vi de reojo.
-Sí, ya lo he notado.- Me vio con amabilidad.
-Me reí y me fui lo más rápido posible.- El también sonrió. Sentí que cuando nos miramos, estaba perdida en su mirada, quería no verlo pero era casi imposible sentí que poco a poco me hundía en sus ojos color café.
Llegue a salvo a clases y por suerte temprano. El profesor de español nos dio algunas palabras, que debíamos estudiar y hacer oraciones con ellas, lo cual era muy fácil para mí, debido a que como mis padres viajaban mucho ya había estudiado algo de español en las escuelas que estuve anteriormente, así que técnicamente no tendría nada que hacer en casa de nuevo, y por eso yo empecé a preguntarme porque no podía dejar de recordar la mirada de aquel chico. En eso escuche de nuevo esa voz suave.
-Crystal- Dijo Elizza.
Me detuve.- Si- dije con voz firme.
-¿Quisieras quedarte conmigo en el colegio y realizar juntas las tareas del profesor de español?- dijo con motivación. Eso era algo que no pensaría dos veces, prefería estar aquí que en mi casa.
-Sería perfecto, por supuesto que puedo quedarme.- le dije con amabilidad y felicidad a vez.
-Entonces podemos quedarnos por el área de la piscina estarán los chicos del 4to año haciendo natación.
-Bueno estaría bien, el ambiente será sensacional.- Reí un poco. Aunque ella pudo tomarlo en otro sentido, yo solo lo decía por la piscina y lo relajada que podría sentirme al ver esa parte del colegio.
-Por eso lo digo, estaremos muy cómodas ahí.- sonrió con ganas y me lanzo una mirada de picara y ahí fue cuando me di cuenta de que pudo haberlo tomado a mal.
Camino a la parte de atrás de la escuela que era donde quedaba la piscina, estuvimos hablando, ella me comento que su novio estaba de viaje todavía y que cursaba el 3er año al igual que nosotras pero en otra sección, y que conocía a los chicos del 4to año gracias a él y a las fiestas que hicieron en el colegio el año pasado. Para mí era complicado lo de las fiestas porque no me llaman la atención para nada, preferiría quedarme en el jardín de mi casa leyendo o escuchando música, y creo que aquí en donde me doy cuenta de lo mucho que detesto las fiestas, ya que para mi estar en mi casa sola era lo peor que me podría pasar, aunque a pesar de todo no quise decirle nada aun porque pensé que sería aburrida para ella, así que preferí seguir escuchándola.
-Mira Crys ahí están las chicos vamos acompáñame, los saludare.- dijo inquietada.
-Está bien iré contigo.- dije incomoda.
-¡Hola chicos!- los saludo con emoción.
-Hola Elizza, ¿como estas?- dijeron sonreídos.
-Yo estoy súper bien, quiero presentarles a una amiga, ella es Crystal Knightley es mi nueva compañera de 3er año.- dijo orgullecida.
-Hola, soy Crystal.- dije nerviosa.
-¿Con que eres nueva no?, hola soy Matt McCoiling, es un placer conocerte.- dijo amablemente.
-Yo soy Christopher Lettermand, y también estoy encantando en conocerte.- también dijo amablemente.
-Y por ultimo yo, Mi nombre es Stephem Krustten.- dijo con molestia por ser el ultimo.
Dos de los chicos eran rubios (Christopher y Stephem) y uno era pelirrojo (Matt), eran completamente atletas lo note al ver sus cuerpos, también eran muy sociables, por ser el primer trato que tuve con ellos, por eso pude notar porque Elizza era amiga de ellos, si tal vez porque ella también era muy sociable.
-¿Sabes que le hacemos a las nuevas?.- dijo con tono vacilante.
-No.- dije confundida.
-Las lanzamos a la piscina.- se sonrió.
-Wow, entonces desde ahora no soy nueva.- Voltee hacia otro lugar y bromee un rato.
-Pues eso no puedes cambiarlo, jajaja.- dijo Matt y me guiño el ojo.
-Entonces desearía hacerlo.- suspire.
-Tranquila solo porque nos caes bien no te haremos nada.- dijo Stephem.
-Muchachos deberíamos cambiarnos.- dijo Christopher con desesperación, al ver que los demás ya estaban en shorts.
-Hasta luego chicas, oye Crys tienes los ojos muy lindos.- dijo Matt. -Me sonroje-.
Entonces Elizza y yo fuimos a sentarnos, para hacer la tarea de español, ella iba por la orilla de la piscina yo la observaba con nervios, tenía miedo de que ella resbalara y por estar pendiente de ella, tropecé con uno de los chicos que iba a cambiarse. Y entonces lo vi de nuevo.
-Con que eres tú de nuevo-. Me dijo. Yo no sabía que decir, sentí que toda daba vueltas.
-Lo siento otra vez.- Lo mire apenada.
-No te preocupes eres la chica que siempre da tropezones.- sonrió.
-La verdad no fue mi intención, el no verte.- le dije.
-¿Que tratas de decir que soy invisible?- me dijo sarcásticamente.
-Claro que no lo eres, solo que estaba pendiente de que mi amiga no se cayera.- le dije con tono odioso.
-Entonces hiciste mal tu trabajo.- sonrió y me vio a los ojos como cuando nos vimos en la dirección. En eso me di cuenta de que Elizza había resbalado a la piscina.
-Oh, ¿Elizza que paso contigo como te caíste?.- dije sorprendida y trate de hacer algo.
-Estoy bien tranquila a veces soy muy torpe.- dijo.
-Es difícil dejar de verte.- dijo él, con tono vacio.
-Lo siento de verdad no quería estar atravesada en tu camino.- dije desencantada y comencé a caminar, y en eso siento que me halan del brazo suavemente.
-No, no disculpa entendiste mal, es gracioso pero me agradan tus tropezones.- dijo a gusto.
-Bueno entonces creo que te tropezare de nuevo, mi nombre es Crystal.- dije sonriente, siempre solía ser algo sociable, aunque con los chicos se me hacía difícil con él era diferente.
-Mi nombre es Andhrew, mucho gusto.- me dijo sonriendo.
-Andhrew debes venir apúrate.- dijo Stephem.
-Bueno Crystal el placer es mío, hablaremos luego, cuídate no tropieces a más nadie.-me dijo.
-Si él tiene razón debes ir y está bien no te preocupes no tropezare con mas nadie que no seas tú.- le dije con un tono vacilante y sarcástico, ya que sentía que él lo hacía de la misma manera que yo.
-Entonces eso espero.- sonrió y se fue.
-Te olvidaste de mi por completo cierto, ¿por estar viendo al Andhrew no?- dijo Elizza bromeando y me hizo sentir como una bebé.
-No claro que no, con que ya terminaste de cambiarte.- le dije para cambiar de tema.
-Si ya lo notaste, jajaja hasta que al fin, busque una ropa que tenía en mi locker, ¿ya tienes la llave del tuyo?- me dijo desesperada.
-No aun no tengo que pasar por la dirección antes de irme para buscar mi horario y la llave de mi locker.- dije ansiosa.
Luego después de tanto alboroto, logramos terminar la tarea de español, aunque la verdad yo la había terminado en menos de 30 minutos, lo único que hacia mientras esperaba a que Elizza terminara era ver a Andhrew en la piscina, tal vez lo noto varias veces pero no por curiosidad o por haber sentido que lo miraba yo, lo noto porque él tampoco podía dejar de verme.
-Hasta que al fin termine, eres demasiado buena en español, ¿cómo sabes tanto?.- dijo complacida.
-Es una historia algo larga, prometo contarte luego es que ya debo irme, mi mama vendrá por mí cerca de esta hora y debo estar afuera esperándola.- dije sin ganas, no quería irme de ese lugar, me sentía tan bien aunque, la verdad no sé si era porque estaba viendo a Andhrew.
-Yo tengo que entrar de nuevo al cole, tengo que ir a clases de danza, deberías entrar conmigo, también.- dijo emocionada y un poco desesperada.
-No lo sé, tengo que revisar el horario, pero te diré cualquier cambio que haga.- dije desanimada.
-Está bien esperare por ello.- me dijo me sonrio y me tomo del ante brazo.
-Nos veremos luego, adiós Elizza.- le dije regresándole la misma sonrisa.
-Por supuesto, adiós Crys.- me dijo.
Agarre mis cosas y me fui de inmediato sabía que si hacia esperar a mi mamá se molestaría, gracias a ella yo suelo ser tan puntual. Al caminar hacia la dirección para buscar la llave de mi locker y mi horario, iba pensando que la casualidad es algo inexplicable que jamás yo pensé que existiría, pero no puede ser casualidad la manera en cómo me encuentro con Andhrew siempre tropezándolo, hay algo que lo coloca en mi camino como para que vea algo, las cosas pasan porque así están escritas, el mundo da millones de vueltas, tantas como para hacer que todo cambie en un instante.
Me entregaron la llave de mi locker, y me dieron al fin mi horario el cual estaba algo complicado los viernes porque estaría en el colegio hasta las 4pm, mientras mis otros días estaban pautados en la mañana lo máximo hasta las 1.30pm y solo serian los martes, amaba mi nueva escuela era inmensa, me sentía como una hormiguita en ella habían ascensores para los pisos de arriba, debido a que habían niñas y niños internos en el colegio, resultado del trabajo diario de sus padres, me preguntaba si a mi mamá y a mi papá se les haría fácil pagarme esta escuela, o si se les haría fácil dejarme interna aquí ya que no tienen tiempo para estar en la casa, tal vez para ellos y para mí sería más fácil. Entonces me dirigí hacia la entrada del colegio para esperar a mi mamá se me hacia extraño no verla porque siempre suele estar primero que todo el mundo en sus reuniones y conferencias de trabajo, pensé que Elizza tal vez termine su clase de baile y me la encuentra ya llevaba una hora aquí esperando por ella, y sabría que si voy a casa ella no estaría ahí, entonces decidí irme caminando, todos me mirarían extraño ya que ellos tenían sus autos, mientras yo solo tenía para irme a pie, estaba algo enfada porque mi mamá no había ido por mí, pero no podía ser egoísta era mucho lo que pagaban en esa escuela, así que acepte que ella también tenía sus compromisos los cuales me beneficiaban a mi también. Mientras iba caminando vi que Andhrew iba en su auto con dos chicas de cabello castaño claro y un chico de 4to año que ya había visto antes en la piscina, era extraño ver a dos chicos con dos chicas, lo más lógico es que una de ella sea su novia. Lo bueno era que ella no podía estar en la piscina con el porqué el colegio da natación chicos separados de las chicas y quizás por esa razón no pude notar que el tenia novia.
Hasta que por fin llegue a casa, pues valió la pena caminar tanto porque pude comprarme un helado de chocolate con fresa como es el que me gusta, al abrir la puerta no te que mi mama ya había llegado al ver la camioneta afuera, y avise que había llegado para que ella supiera.
-Madre ya llegué, estas aquí.- eche un grito. Cerré la puerta.
-¡Sorpresa hija!- dijo mi madre emocionada. No alcanzaba a ver, las cortinas estaban cerradas, entonces alguien prendió la luz, y no podía creer lo que mis ojos veían, era como uno de esos sueños que tenía cada vez que lograba dormir profundamente, y me preguntaba: ¿si era un sueño o realidad? Cuando vi la figura de aquel hombre al lado de mi madre supe que era él, si mi padre el que llevaba ya un largo mes sin ver con nosotras.
-Papá, estas aquí de nuevo estoy muy feliz de verte.- Corrí a abrazarlo.
-Yo estoy aun más feliz de verlas de nuevo, traje muchas cosas para ustedes, estaba ya ansioso por llegar para que vieran todas las cosas.- dijo con mucho orgullo y emoción.
-Crystal tu padre ahora es el jefe de la compañía, y yo subi de ascenso, a los de la Park les encanto la presentación que me ayudaste hacer.- dijo llena de felicidad.
-Eso es genial los amo demasiado a los dos de verdad, no saben cuánto, pero ahora lo único que les pido es que tengan tiempo para salir los tres como solía pasar antes.- dije con exactitud. Ambos me miraron sonriendo y me dijeron que así seria.
-Crys queremos que vayas a tu cuarto y veas todo lo que te trajo tu papá.- dijo mi madre emocionada por tenerlo de vuelta, sabía que ella lo necesitaba y que extrañaba no verlo cuando tenían que irse a dormir. Subí corriendo para ver que había de nuevo en mi habitación, y me di cuenta de que todo estaba completamente igual, la ventana abierta para poder ver la luna que era lo que indiscutiblemente me dejaba embelesada, la laptop estaba en su sitio, la cama estaba como la había dejado en la mañana tendida como si jamás la hubiera usado, la biblioteca estaba intacta, todo estaba como lo había dejado, entonces me puse algo deprimida, pero recordé que olvidaba abrir el closet, note que habían 3 cajas de zapatos nuevos y dos bolsas de ropa, también vi un collar con la inicial de mi nombre perlado en forma de luna y bordeado de plata, era como una fantasía, también logre ver una caja de chocolates que me encantaban, mi papá sí que se habría recordado de mi, y eso era algo que me fascinaba cada vez que regresaba de viaje. Fui a agradecerle por todas las cosas.
-Papá estoy muy feliz por todo lo que me trajiste, de verdad gracias este collar me dejo completamente enamorada me encanta, te amo papá.- dije agradecida al abrazarlo.
-Sabía que te encantaría.- me dijo y me lo coloco. Se escucho una voz al fondo de las escaleras era mi madre anunciando que estaba lista la cena y que debíamos bajar a comer, entonces cuando iba a tocar el primer escalón mi padre me cargo y me dijo te apuesto que hizo sándwich de pernil, y yo le respondí segura, con jugo de durazno, si exactamente eso. Cuando llegamos a la mesa estaba una jarra de jugo de durazno pero ligado con naranja, con panes de sándwich, jamón de pavo, queso amarillo, pernil, tomates rebanados, mayonesa, y pollo. En aquel momento mi papa y yo nos dimos cuenta de que era una noche única y especial para los tres.
-Que tengan buen provecho.- Dijo mi madre.
-Gracias mamá igualmente para ambos.- Sonreí.
-Lo mismo digo mis doncellas.- Dijo mi padre con todo su corazón.
Después de cenar, me despedí, les desee buenas noches a ambos, para ir a bañarme y a dormir, debido a que era un poco tarde, fui directo a la ducha, y luego me coloque mi pijama, y cuando me di cuenta empecé a soñar. Hasta que se hizo de mañana. Y escuche de nuevo esa alarma escandalosa que solía escuchar en las vacaciones cuando mi mama tenía que viajar a New York por su trabajo, y yo debía acompañarla. Entonces supe que era hora de ir al colegio me levante corriendo, fui a desayunar, acomode mis cosas y me vestí con esa ropa nueva que mi papa me había traído de Francia, ahora sí que parecía una princesa salida de un cuento, las zapatillas que mi papá me había traído reemplazaban a mis converse, para no perder el tiempo subí corriendo al auto, pues mi madre ya estaba ahí no logramos entablar una conversación porque yo aun tenía algo de sueño y en lo que toque el asiento cerré mis ojos, hasta que ella me aviso que ya habíamos llegado, me despedí de ella y me di cuenta de que, entonces era mi momento de comenzar un nuevo día, como ayer todos estaban en grupos, nada había cambiado todo era igual, solo que los chicos de 4to se acercaron para saludarme.
-Hola Crys.- Dijeron y me dieron un beso en la mejilla. Me preguntaron por Elizza, les sonreí y les dije que ella no había venido conmigo pero que no se preocuparan que ella estaba por llegar, me despedí deprisa, no tenía ganas de platicar con nadie, y fui a mi locker a buscar los libros que estaban ahí para poder ir preparada a las clases de hoy. Cuando abrí mi locker me di cuenta de que no podría ser mío habían libros de 4to año, en aquel momento pude pensar que me habían promovido pero, ¿Cómo? si tan solo tenía un día ahí, era imposible desde luego tuvieron que haberse equivocado pero entonces cuando cerré el locker mis ojos quedaron completamente hipnotizados. Tal vez porque ellos no podrían creer lo que veían.
-¿Con que ahora usas mi locker?- Me dijo una voz completamente embriagante, que hacía que mis piernas temblaran.
-No, completamente no.- Le respondí con voz temblorosa.
-¿Umm, entonces los tropiezos son parte de la bienvenida?- Dijo con voz vacilante.
-No, aun insisto que no.- No encontraba palabras para hablar con él, tenia pena, sentía mariposas en la panza.
-¿Entonces, eso quiere decir que eres muy despistada?- Me dijo sarcásticamente.
-¡No, solo que tu siempre apareces en mi camino, tal vez porque tu estas en todos lados, o quizás es porque sueles perseguirme y apareces en mal momento!- Le dije con chocancia.
-¿Hey, espera a dónde vas?- Me siguió, y se puso frente de mí.
-Pues, no quiero quedar como la roba llave de lockers, así que iré a llevarla a la dirección.-Lo mire con ira, me molesto que me juzgara sin saber que sucedía, aunque yo tampoco lo sabía no lo juzgaba a él, sabría que era un error. Seguí caminando.
-No, no tranquila de seguro fue un error, estaba bromeando contigo no debes molestarte así conmigo, tranquila.- Se me acerco un poco y me sostuvo la barbilla como si le importase si me marchase o no, eso me hizo sentir algo extraña y sabia que debía evitarlo.
-¡Pues aquí tienes! ¿Puedes darme la mía?- Lo vi fijamente era imposible apartarle la mirada, así que se me hacía difícil evitarlo.
-Gracias, pero no podre dártela.- Dijo con voz picara.
-Ok, luego dicen que yo soy quien roba las llaves no.- Me quite de su camino y seguí caminando, me seguí sintiendo algo extraña pero la rabia cada vez era más inmensa, sabía que era tonto pero no quería quedar mal con nadie, y menos tener dicha reputación, cuando todo era perfecto para mí, pues hasta él lo era.
-Hey, espera no tienes porque ponerte así, solo quería pedirte que me saludaras bien y que comenzáramos de nuevo, ¿podrías hacer eso?- Me agarro la mano.
-Soy Andhrew, mucho gusto.- Dijo despreocupado. Pues por la forma en que lo decía sentir lo desesperado que estaba por acomodar las cosas así que lo pensé, aunque me hizo pasar la rabia que tenia.
-Está bien, acepto tu propuesta. Soy Crystal el gusto es mío.- Me sonreí. Aunque sabía que ya estaba roja como un tomate, pero eso no me preocupaba siempre solía pasarme.
-Gracias, aquí tienes tu llave.- Me dijo y me miro con empeño.
-Gracias, bueno Andhrew debo irme.- Le dije. Aunque no quería irme, pues tendría que hacerlo el timbre estaba a punto de sonar y pues jamás llegaba tarde a nada así que me apresure y me fui al salón.
La clase se me hizo eterna y era la primera vez que me pasaba eso, pero todo era porque lo único que hacía era pensar en ese momento que acababa de vivir, tal vez no fue la gran cosa pero para mí era completamente el comienzo de alguna locura por vivir junto a esa persona, quizás él era el de mis sueños esos que no lograba ver pero si podía imaginar, pero no podría apresurarme porque podría llegar a ilusionarme o a crear fantasías en mi cabeza, así que debo continuar no puedo ir tan rápido, por ello ignorare mis sueños. Tan extraño como eso, cuando me decidí a ignorar mis sueños sonó el timbre, entonces seria cierto que esa era mi señal, me levante de la silla, no había notado que Elizza había llegado así que cuando la vi fui a saludarla.
-¡Elizza!- Dije con emoción.
-Crystal, que bueno verte de nuevo.- Me abrazo con fuerzas.
-Lo mismo digo, que bien que aquí estamos de nuevo.- Le sonreí.
-Sí, eso es genial, sabes quería invitarte a caminar por las tiendas mi mama va a celebrar su cumpleaños y quería ver que había bueno por ahí para comprarme, de hecho estas muy bonita hoy.- Dijo con entusiasmo.
-Gracias, si claro que podría acompañarte.- Me sentí completamente feliz porque iría con alguien a caminar después de clases y no estaría en mi casa, para mi ella era mi salvadora. La alague desde mi mente.
-No tienes que agradecer nada, oye aunque lo único malo es que tienes que esperar a que salga de clases de danza.- Me dijo sin ánimos.
-No hay ningún problema te esperare.- le dije.
-Gracias Crys, bueno entonces vamos a desayunar, que hacemos aun en el salón, estamos perdiendo nuestro tiempo.- Me jalo de la mano sin dejarme decir nada y fuimos hacia el comedor, agarramos nuestras bandejas, nos colocamos en la fila y esperamos, para poder servirnos nuestra comida. Cuando llegamos al inicio de la fila, observe las verduras que habían, la carne, el pollo, y no me apeteció, preferí tomar una manzana y una gelatina, seguí caminando y mire todas las mesas, cuando sentí todas esas miradas en mi espalda, me di vuelta para seguir a Elizza y mi mirada se perdió en la de Andhrew, nos miramos por unos segundo pero algo me despertó de ese momento mágico.
-Crys, mira esa mesa de afuera que está libre.- Me tomo de nuevo por la muñeca y me llevo hacia la mesa, yo no podía dejar de verlo así que retire mí mirada lentamente, hasta que pude visualizar la mesa de afuera. Sentí que él había hecho lo mismo.
-Crystal Crystal, tu notaste como te miraba Andhrew, no soy tonta, tu le agradas.- Me dijo vacilándome.
-Hay por dios Elizza no digas esas tonterías, créeme no creo que le agrade a nadie, así que no inventes cosas, el y yo hemos tenido nuestros tropezones pero solo eso mas nada.- Me puse mas roja que la manzana que tenía en la bandeja.
-Si claro solo tropezones estoy más que segura de que el está interesado en ti, Crys y a ti, ¿no te llama la atención él?- Me dijo con mucha curiosidad y seguridad.
-No, Elizza por Dios nada que ver, sería una locura apenas lo he visto dos veces, ¿cómo puedes decir ese tipo de cosas?- Dije con tono de enfado.
-¡Porque existen muchas clases de amores!, como a primera vista algo que, se que le paso a él.- Lo miro con picardía.
-¡Eso no existe!, Elizza en que planeta vives, tu eres quien esta enamora y en espera de tu amor.- La vacile, para cambiar el tema. Terminamos de comer, fuimos de nuevo a clases, esta vez de matemática la clase por cual yo moría, el profesor nos mando unos cuantos ejercicios, y nos dijo que tendríamos un taller en la próxima clase, sonó el timbre y ya era hora de irnos, eso me entristecía porque no quería salir de esa clase. Hable con el profesor al salir, para aclarar unas cuantas dudas que tenia, me respondió cada una de mis preguntas sonrió y ahí fue cuando supe que podría retirarme, afuera me encontré a Elizza de nuevo y le dije que la esperaría al frente de la escuela de danza, aproveche en averiguar la lista de cuáles eran las clases extras y pues solo pude ver el tablero y anotarlo, en la hoja trasera de mi cuaderno para poder seleccionar lo que me interesaba:
· Danza.
· Música.
· Baile.
· Idiomas.
· Mecánica.
· Cocina.
· Actuación.
· Pintura.
· Electricidad.
Pensaría en casa para poder estar más relajada y también para consultar con mis padres. Entonces me senté en el césped a escribir un rato.
-Crys.- Escuche mi voz a lo lejos, voltee para ver quién me había llamado. Me di cuenta de que era él.
-Hola, ¿como estas?- Me dijo con una sonrisa.
-Hola, ¿estoy bien y tú?- le dije amablemente.
-¿Crees que podría sentarme a tu lado?- Me dijo amistosamente. Y desde ese momento comencé a pensar en las palabras de Elizza.
-Si claro.- Lo mire fijamente. Se sentó y me pregunto.
-¿Podrías enseñarme que hacías?- Me dijo curioso.
-Si claro, bueno solo escribía.- Le dije. Le di el cuaderno y comenzó a leer las cosas que había escrito.
-Wau, escribes cosas muy profundas entonces, ¿hay un chico de tus sueños?- Me dijo interesado.
-Son solo sueños, nada de eso es real.- Dije desanimada.
-A veces me siento igual que tú, quisiera tener respuestas de todo, pero eso a veces suele ser casi imposible, y por ello nosotros mismos tenemos que buscar nuestras propias respuestas.- Me dijo.
-Creo entonces que comenzare a responderme algunas de ellas, ¿Porque te sentaste conmigo?- Le dije.
-Porque siento que no debías estar sola, y yo podía hacerte compañía. Yo también quiero responderme algunas, ¿Por qué no puedo dejar de mirarte fijamente?- Me dijo.
-No lo sé, yo también suelo preguntarme lo mismo.- Le respondí rápidamente y con un tono de voz suave. Nos mirábamos intensamente, era difícil apartar nuestras miradas, me sentía como una moneda al lado de un imán, no podía evitar la atracción que sentía.
-Yo tampoco hallo esa respuesta, ¿Por qué siempre me recibes con tropezones?- Sonrió.
-Jajaja, no porque quiero. Solo que, así siempre solemos encontrarnos.- Reí un poco.
-Jajaja, claro golpeen a Andhrew así se dará cuenta de que lo saludas, que graciosa.- Se rio a carcajadas.
-Jajaja, ¡para!, Andhrew no es así y lo sabes, jamás intente tropezarte a propósito.- Le dije riéndome.
-Está bien, está bien no hay problema, es jugando… Emm ríes muy lindo y de hecho hoy estas muy bonita.- Me miro con dulzura.
-Gracias.- Cerré el cuaderno y mire hacia otro lado, sentía que poco a poco podríamos acercarnos más y no quería caer en ilusiones tan pronto.
-¿Qué piensas?- Me dijo intrigado por tanto silencio.
-Es que ahorita ando muy complicada, pero no te preocupes estoy bien.- Obvio que no podría decirle, diría que estaría loca.
-No te preocupes, voy a hacer que olvides esas complicaciones.- Se levanto, me ofreció su mano para levantarme. Lo mire de nuevo y sonreí un poco.
-Ven vamos, por favor sígueme.- Insistió de nuevo. Entonces no pude rechazarlo sostuve su mano para levantarme, en eso me jalo, íbamos corriendo juntos tomados de la mano, cuando veo unas escaleras daban hacia un pasillo muy largo que tenía una puerta de color blanco, sin duda era el jardín de la parte de atrás del colegio el que todos conservaban intacto para poder ir a contemplar el lugar y relajarse por un buen momento.
-Es aquí, ¿no te parece hermoso?- Me dijo complacido.
-Wow, completamente. ¿Cómo es que nadie está aquí?- Le dije algo inquieta, el lugar era demasiado acogedor como para estar tan solo.
-Ya casi nadie recuerda este lugar, porque ahora todos tienen más responsabilidades, desde que abrieron las demás academias aquí todos están ocupados en esos cursos y nadie tiene tiempo para venir a ver lo maravilloso que es este lugar, o tal vez no necesitan relajarse o sentir el aire libre.- Me dijo decepcionado.
-Tal vez es porque quieren ocupar todo su tiempo, y no estar sin hacer nada, créeme eso intento hacer yo.- Le dije sin ninguna otra opción.
-Pues podrías meterte en algunos cursos pero también tienes que descansar, y este es el lugar perfecto te ayuda a olvidar los problemas.- Me dijo consciente y se acostó en el césped, comenzó a contemplar el cielo.
-Eso intentare. ¿Podría preguntarte algo?- Le dije confundida, yo lo veía como un chico perfecto sin problemas sin tristezas, así que decidí preguntarle.
-Por supuesto adelante.- Seguía mirando el cielo parecía aun más despreocupado.
-¿Tienes tantos problemas así?- Lo mire y lo imite al acostarme en el césped.
- Tal vez todos piensen que soy alguien sin problemas, pero todos los tenemos Crys, es algo que no podemos evitar, así es la vida fácil, difícil, dura, hermosa, triste, complicada. Pero eso no importa, son tonterías mías Crys, sabes a veces me siento solo, y es difícil.
-Te entiendo, sientes que nadie está para ti, pero cuando los ves a tu lado sientes tantas emociones, que no cambias ese momento por nada.- Suspire.
-Estamos igual.- Volteo su cabeza hacia donde estaba la mía.
-Tal vez.- Nos miramos de nuevo, pero no podía seguir así, así que voltee a ver el cielo.
-Es muy difícil dejar de verte, lo siento, no quiero que te sientas incomoda, solo quería decirte que pues podrías contar conmigo, si necesitas hablar con alguien.- Se sentó y me dijo mira eso. Así que me levante rápidamente para observar.
-¿Qué cosa?- Le dije intrigada. En eso prendieron todos los rociadores y empezamos a mojarnos.
-Jajaja, eso era lo que traba de mostrarte.- Rio a carcajadas. Me jalo y empezamos a correr para no mojarnos más.
-Jajaja, pero me dijiste tarde, ya estoy mojándome.- Le dije con sarcasmo.
-Lo sé y yo también me estoy mojando, espera, espera detente se me ocurre algo.- Me dijo con interés.
-Ok, a ver que se te ocurre, ¿no me digas que inventaras un juego?- Sonreí y me detuve para ver que se le había ocurrido, seguíamos mojándonos aun más pero no le dimos importancia.
-Dame tus manos.- Me miro fijamente y me tomo de las manos, me acerco hacia él y me dijo en el oído.
-¿Quisieras bailar conmigo?- Sonreído.
-¿Bailar ahora, en este momento, mojados?- Le dije, y sonreí.
-Si.- Me dijo y me hizo dar una vuelta.
-Jajaja, es una locura.- Lo solté.
-La vida no tendría sentido si no le agregamos algo de locura. ¡No tengas pena, estamos solos tu y yo nadie te vera para burlarse!- Me dijo en forma de reto.
-¿Crees que tengo miedo?- Lo sostuve de nuevo, y lo acerque a mí. Cuando iba a comenzar a bailar, entro alguien por la puerta, así que lo solté inmediatamente.
-¿Qué haces aquí Andhrew?- Escuche una voz femenina. El volteo a ver a aquella muchacha con cabello rubio como si fuera de oro.
-Estoy con Crystal, es mi amiga- Dijo sin problemas. Aquella chica se acerco hasta donde estábamos nosotros.
-Hola Crystal, soy Laurent Hentrick es un placer conocerte.- Miro a Andhrew. No pude ni darle la mano.
-Andhrew, sabes que no puedes estar aquí deberías llegar temprano a ayudar en casa.- Le roso la mejilla con la mano. No podía dejar de verla, me molestaba ver cómo le hablaba y como lo tocaba.
-Estoy aquí porque hoy estoy libre Laurent y creo que tienes razón no debería estar aquí así que, Crys vámonos, debemos buscar a Elizza.- Me sujeto la mano y me llevo a recoger las cosas.
-Andhrew, creo que deberías hacerle caso ella se ve muy molesta, y de verdad no quiero que tengas problemas con ella.- Le dije sin ánimos y inquieta.
-No tendré problemas con nadie Crys, así que no te preocupes todo está bien, ella no puede obligarme a hacer cosas que no quiero.- Me dijo.
-Pero es que…- Interrumpió.- Es tan solo mi prima Crys, no mi madre.- Me dijo obstinado.
-Lo siento no quería hacerte enfadar.- Le dije.
-No estoy molesto, no digas eso, pero sabes debería estarlo porque no me demostraste que sabias bailar y que no tenias pena.- Me dijo sonriente.
-No fue mi culpa que tu prima llegara, jajaja.- Me reí, pero a la vez me sentía salvada por ella porque estaba completamente nerviosa en ese momento.
-Sí tienes toda la razón, buscaremos otro lugar lejos de ella, jajaja ¿a dónde iras después de ver a Elizza?- Me pregunto como si ya tuviera algo planificado.
-Iré a acompañarla, su madre cumpleaños y ella no sabe que vestir, ese día su madre hará una fiesta familiar, aunque la verdad no entiendo porque comprar ropa si es solo una fiesta familiar.- Le dije confundida.
-Cada quien celebra a su manera, pero creo que tienes toda la razón las fiestas con vestidos solo son las de los 16 jajaja, pero tal vez su madre invite a sus amigos de la empresa en donde está su padre y por eso debe ser formal.- Respondió.
-Me imagino que debe ser eso, es lo más lógico.- Le dije y lo mire con una sonrisa.
-Está bien señorita sabelotodo, tú crees que después de ver a Elizza. ¿Podríamos ir a caminar?- Pregunto amablemente.
-Es que no puedo llegar tan tarde a casa.- Respondí desanimada.
-Pero no te preocupes te prometo que no te pasara nada yo puedo llevarte a tu casa.- Me dijo entusiasmado.
-Tendría que hablar con mi madre.- le dije. Aunque sabría qué diría que no, nuestras miradas se cruzaron de nuevo, no podía parar de mirarlo era como una adicción ver sus ojos, de tal modo que nuestras mirada siempre se encontraban.
-Pues, si quieres yo podría hablar con ella.- Dijo sin problema alguno. Pero yo más que nadie sabría que como él era un chico, mi mama diría con mayor razón que no.
-No te preocupes, yo hablare con ella no tienes que hacer tanto por mi.- Le dije agradecida.
-Está bien señorita, como usted me diga solo quiero que sepas que no tengo problema.- No podíamos dejar de vernos, estábamos como atados el uno con el otro, en eso siento ese sonido escandaloso, el cual me avisaba que era hora de irme.
-Es el timbre.- Dije lamentada.
-Sí, ya tendrás que irte de compras con Elizza.- Dijo sin ganas.
-Si.- Le dije.
-Que lastima que el día tiene que acabar tan rápido, diviértete mucho con ella y bueno si podemos ir a caminar podrías avisarme por mi número móvil.- Me dijo.
-Está bien perfecto, muchas gracias por acompañarme hoy y también por enseñarme ese lugar tan acogedor.- Le dije con felicidad.
-No te preocupes, quería compartir con alguien en ese lugar.- Me sonrió.
-¿Y por qué me elegiste a mi?- le pregunte rápidamente.
-Porque, siento que tú eres diferente.- Me miro profundamente.
-Umm, ¿y eso quiere decir que soy extraña?- Le dije con un tono vacilante, y le sonreí.
-Tal vez, jajajaja.- Rio un poco.
-¿Tal vez?, ¿eso crees, tal vez?, no sabes nada sobre mí, puedo ser un extraterrestre y venir de la galaxia.- Lo rodee despacio.
-O tal vez de un manicomio, jajaja.- Comenzamos a reír, y le di una palmada en la espalda.
-¿Y tu entonces de donde vendrás?, porque yo creo que tú me acompañas, porque alguien normal no lleva a nadie desconocido a un lugar tan lindo como ese, ¿o sí?- Lo mire sospechosamente.
-jajaja, que graciosa eres, ahora ¿yo también soy extraño?- Reímos sin parar.
-Sí, eso quiere decir que somos extraños.- Le dije con firmeza. Me miro y me tomo de la mano, sentí algo de temor, era una sensación algo extraña, pero al momento agradable, en ese momento me roso el rostro con sus suaves manos, lo único que podía hacer, era mirarlo no podía hablar, sentía que estaba en un lugar donde nadie me podría escuchar, aun así intentaran hacerlo.
-Es divertido estar contigo, tú me haces reír mucho y eso me agrada.- Sentí que todo se quedo en silencio, como si estuviéramos solos él y yo. Le sonreí, no sabía que decirle. Entonces le dije:
-Allá viene Elizza.- Sonreí y camine hacia ella.
-Crys. ¿Estás lista para ir de compras? Espera un segundo, ¿estás mojada?- Me pregunto completamente emocionada.
-Sí estoy lista, y pues algo pero tranquila eso se secara, oye podrías darme un segundo iré a despedirme de Andhrew.- Le dije y fui hacia él de nuevo.
-Gracias por acompañarme hoy.- Agradecí de nuevo y le di un beso en la mejilla y en eso voltee para irme con Elizza de compras, en eso siento que algo me sostuvo con mucha delicadeza.
-Debo agradecerte de nuevo también.- Y me beso en la mejilla, me congele por un momento y le dije:
-No tienes que agradecerme, debo irme.- El seguía sujetándome, hasta que escuche de nuevo su voz.
-Espero que te tropieces conmigo de nuevo.- Me soltó y me miro con dulzura, no pude rechazar esa mirada así que lo mire y me reí un poco, cuando volví a verlo también estaba riendo, entonces fui de nuevo hacia Elizza.
-Elizza, aquí estoy de nuevo ya podemos irnos.- Sujete fuerte mi bolso y comencé a caminar con ella.
-Andhrew es el chico más difícil de la escuela.- Me comento.
-La mire y le comente: es agradable.
-Si tal vez lo sea, pero es difícil que el logre hablar con chicas, y eso es por sus expectativas siempre espera lo mejor de todos, su forma de ver las cosas es diferente, por eso está en el 4to año.- Me dijo sutilmente.
-Eso quiere decir que, ¿él estaría en 3año al igual que nosotras?- Le dije impactada.
-¡Exacto!, pero que pasa que sus padres lo presionan mucho, le exigen un 110% cuando debería dar el 90 o quizás el 100, y esa es otra de las razones del porque él no suele tratar tanto a las chicas no tiene tiempo para ninguna de ellas, y aunque no lo creas hay muchas que lo adoran, por ser como es. Lo admiran demasiado créeme, el no es un tipo de chico que se fija en cualquier chica, por eso dije que era el chico mas difícil, por elegir muy bien a las personas que lo acompañan y sin embargo jamás lo veo en grupos.- Me dijo.
-Si bueno a veces suelen verse ese tipo de cosas, no es extraño que no esté en grupos tal vez es porque prefiere estar solo o no quiere confiar en nadie, pero siempre habrá momentos para estar en grupo, sin grupo, solo, acompañado, riendo, llorando, todo depende del día, no siempre amaneces feliz, que le exijan eso es válido, pero tampoco pueden pedir más de lo que no se puede dar, es tan solo mi punto de vista y Elizza no te preocupes yo no estoy pendiente de estar con nadie ahora.- Le dije algo resentida y mire hacia otro lado.
-Crys tienes razón, pero no dije que estabas en esa onda de tener novio y menos que menos dije que ibas a estar con él, o que tienen algo yo solo te estoy comentando las cosas, no tienes porque ponerte así.- Se detuvo me miro y me empujo suavemente hacia un lado, empezamos a reír un poco.
-Puedes montarte.- Me dijo al llegar a un auto azul turquesa.
-¿Esta abierto?- Le pregunte.
-Sí, tranquila aquí no puede pasarle nada.- Me dijo despreocupada.
-Subí al auto, y comencé a tararear una canción que había escuchado, al salir de mi casa.
-Jajaja, ¿Estas tarareando o eso intentas verdad?- Comenzó a reír.
-Jajaja, eso intento créeme.- Le dije.
-Iremos primero a Top’s Styles, y luego a las demás tiendas, no te preocupes que luego iremos a comernos unos helados en McDonald’s.
-No estoy preocupada.- Le dije, comenzamos a caminar, entramos en varias tiendas, pero cuando llegamos a Top’s Styles, fue extremadamente fascinante jamás en mi vida había visto tanta ropa, habían millones de camisas, de pantalones, de medias, había todo, de allí no podríamos salir jamás, toda la ropa era perfecta, todas tenían diferentes estilo pero, aun así muchas podrían reflejarse con tu personalidad y eso era exactamente lo que estábamos buscando. Elizza me dijo:
-Podemos probarnos lo que queramos.- Entro a unos de los vestidores y comenzó a ponerse ropa. Yo no estaba muy animada para ese tipo de cosas porque no tenía nada de dinero, pero no podía negar que habían varias cosas que me gustaron, así que le respondí:
-Tranquila, estoy bien así, yo esperare a que tú te pruebes toda la ropa que quieras.-
-No, no, no, nada de eso tú también te probaras la ropa que quieras y tranquila que no tendrás que pagar absolutamente nada recuerda que quede en agradecer tu compañía así que debemos comenzar antes de que cierren la heladería y aparte tú estas un poco mojada aun- Me afirmo.
-Insistí que no quería hacerlo, pero era casi imposible decirle no a Elizza, tenía ese don de manipulación, así que no tuve de otra y comencé a probarme algunos pantalones y algunas camisas.
-¡Wao, me encanta esa combinación Crys!- Comencé a mirarme en el espejo, y me había dado cuenta de que ese jean roto iba completamente con esa camisa negra con dibujos plateados, llevaba estampada una luna y estrellas a su alrededor.
-Gracias.- Le dije.
-Deberías llevar esa junto con aquella verde turquesa, a mi parecer resaltarían más tus ojos, también deberías tomar aquel pantalón negro.- Me dijo entusiasmada.
Tome una falda negra con muchos colores, fucsia, azul, amarillo, naranja, rojo, morado y verde.
-¿Crees que se burlarían de mi si llego con esto mañana?- comencé a reír.
-No lo dudaría, jajaja. ¿Qué opinas de este vestido?- Cuando vi ese vestido azul que llevaba puesto, me quede boquiabierta era un vestido único, como si lo hubiera hecho un diseñador muy famoso, tenía un estilo elegante pero a la vez era muy casual, estaba lleno de brillantes y pliegues, en la parte de atrás tenia lazos algo más oscuros para resaltar el diseño, era corto y largo al mismo tiempo, en la parte de adelante era sin mangas, ajustado y con algunas perlas que hacían la decoración de la parte de arriba, era fantástico y sin embargo era completamente idéntico a ella.
-Es idéntico a ti- le dije con seguridad.
-¿Tú crees?-
-Estoy completamente segura de que no encontraras uno mejor que ese, pero sabes te quería muchísimo mejor con unos guantes del mismo color-
-Es una grandiosa idea, ¡Crys te adoro de verdad que gracias jamás habría pensado en eso!-
-No tienes de que agradecerme se supone que vine a ayudarte, así que aquí estoy para eso-
-Jamás habría terminado tan rápido y habría salido tan feliz de una tienda, como se que lo hare hoy, de verdad gracias, iré a cambiarme- Me abrazo y salió corriendo a cambiarse para comprar el vestido e irnos a comer helados.
-Anda Elizza y no me agradezcas- Salimos de la tienda, comenzamos a caminar por las aceras de la cuidad, para llegar a McDonald’s.
-Crys, está sonando tu teléfono- Me detuvo.
-Wow, si eso creo. Abrí mi morral y busque mi teléfono móvil, y me percate de que me había llegado un mensaje, fui a la bandeja de entrada y cuando leí tan solo el nombre me quede paralizada.
-¿Que pasa Crys es tu madre?- Me pregunto preocupada.
-E eee… No… No.-Tartamudee
-¿Qué pasa, qué dice?-
-E eee… ¡Es Andhrew!- Estaba completamente asombrada.
-¿Qué? Lo sabía yo te lo había dicho- Me dijo indudable.
-Ya por favor, ¡créeme el no se interesa en mi!-
-Si por supuesto, ¿podrías decirme que dice el mensaje?-
-E eee… Es es que no dice nada fuera de lo común- Tartamudee de nuevo.
-Si bueno, entonces creo que no hay problema en lo que lo lea ¿cierto?-
-Aja si tienes razón- Le di el teléfono y comenzó a leer:
Hola Crys es Andhrew, se que estas ocupada y no quiero molestarte, pero solo quería saber si ya habías terminado de comprar con Lizza?
-¡Quiere verte Crys!, ¡vamos adelante dile que si y ve con él!-
-No Elizza, no debo-
-¿Cómo que no debes, que tiene de malo eso?- me dijo.
-Tal vez nada Elizza, pero es que no quiero andar saliendo con nadie tan rápido-
-Por Dios Crystal, que dices eso no tiene nada malo son amigos, aunque ambas sabemos que el gusta de ti, pero eso no tiene nada que ver, yo pienso que deberías ir, y no te preocupes por el helado luego podemos ir a comerlos- Insistió.
-Es que…-
-Es que nada Crys-
-El no gusta de mí Elizza y lo sabes, así que ya deja de decir tonterías- Le dije algo enfada.
-Está bien entonces no gusta de ti, pero debes ir a verlo por algo quiere verte. ¿No crees?- Me dijo intrigada.
-Si tal vez, pero es que no creo que sea lo mejor-
-Vamos Crys, respóndele anda dile que si- Suspire hasta la más profundo de mi alma, me trague mis nervios y me decidí.
-Está bien lo hare- entonces le escribí:
Hola Andhrew no te preocupes, y bueno acabo de terminar de comprar con Elizza, ¿porque?
A los segundo comenzó a sonar mi teléfono.
-Es él es él Crys contesta de inmediato-
-Oh, o ooo… Ok!- comencé a temblar, y mi voz estaba un poco entre cortada por los nervios.
Crystal: Hola. (Escuche por fin esa voz que me hacía falta escuchar).
Andhrew: Hola Crys, ¿cómo estás?
Crystal: ¿Muy bien y tú?
Andhrew: Perfectamente, oye quería preguntarte ¿si podríamos vernos un rato, crees que puedas?
Crystal: Es que no lo sé.
Andhrew: ¿Porque pasa algo?
Crystal: No puedo llegar tan tarde a mi casa. (Mire a Elizza y tenía una mirada como que iba a asesinarme, así que le hice señas).
Andhrew: Prometo que no llegaras tarde y que te llevare a tu casa.
Crystal: Emm… Bueno está bien.
Andhrew: Te espero en la fuente de la plaza, ¿estás de acuerdo?
Crystal: Si está bien ahí nos vemos.
Andhrew: Ok, perfecto gracias Crys.
-¿Que te dijo, que te dijo?- Me pregunto inquietada.
-Que nos veríamos en la fuente de la plaza- Le dije con una voz temblorosa.
-¿Quieres que te lleve?-
-Insistí con la cabeza que si.- Me miro sonreída y me guio hasta el auto, nos montamos y condujo hasta la plaza. Yo iba pensando en que decir, sobre que hablar, tenía miedo de verlo, y esas sensaciones extrañas en el fondo de mi estómago, me ponían aun más nerviosa.
-¡Aquí es Crys!, toma son chiclets de menta para que todo salga bien-
-Por Dios que dices Elizza- Le dije molesta.
-No te molestes tranquila, sabría que te enfadarías, jajaja es jugando sé que no pasara nada mas, te conozco lo suficiente por las cosas que hemos hablado aunque no sean muchas me dices como eres con cada una de ellas jajaja así que ve a ver a tu príncipe azul- Me dijo con un tono vacilante.
-Jajaja príncipe azul por Dios ahora yo soy Blanca Nieves-
-jajaja, te pareces mas a la reina malvada- comenzó a fastidiarme.
-Hey, ya basta Elizza no seas tan mala conmigo- Reí a carcajadas.
-Está bien lo siento, mejor me quedo calladita porque por ahí viene tu prin… amigo Andhrew, Te quiero chaito- Acelero el auto y se marcho.
-Creo que me hiciste esperar un poco- Escuche esa voz tan encantadora y de buen gusto para mis oídos.
-Lo siento, no fue mi intención.- Le dije con voz temblorosa.
-No tienes, por que disculparte tan solo era un chiste, me imagino que ya comiste helados con Elizza ¿cierto?- Me miraba con una sonrisa hipnotizadora.
-No la verdad no.- Le respondí con sinceridad.
-¿Quisieras comer helados mientras te doy un paseo?- Me miro y me sujeto la mano. En ese momento sentí un gran vacío en mi estomago y cuando me di cuenta eran miles de mariposas dentro de el, podría sentirme en el aire.
-Si claro.- le dije. En eso me guio hacia su auto para ir a comprar helados, si sabía que era ese convertible negro, si bueno realmente era un camaro chevy de última generación, aunque a veces podría sentirme tan incómoda, pues el tenia un gran auto y yo tan solo mis pies para caminar.
-¿Cómo te fue con Elizza?- Me pregunto mientras me abría la puerta.
-Fantástico, la verdad jamás había disfrutado tanto con una amiga así como con ella.- Le dije muy feliz.
-Qué bueno que puedan ser amigas y que te sientas feliz cuando estas con ella.- Me dijo conmovido.
-Si la verdad, es genial estar con ella.- Lo mire y le sonreí. Subí al auto y entonces escuche su voz de nuevo.
-¿Quisieras probar unos helados mejores que los de Cream?- Me dijo con tono misterioso, aunque era casi imposible probar helados mejores que los de Cream porque eran los helados mas cremoso y caros tan solo por ser anti artificiales.
-Bueno realmente esperaba eso.- Le respondí.
-Pues entonces prepárate.- Me advirtió. Comencé a mirar el alrededor y cada vez nos alejábamos más de la cuidad.
-Disculpe joven Andhrew, podría responderme una pregunta ¿a dónde me lleva?-Le pregunte algo preocupada, en mi mente no solo estaban los regaños de mi madre, también estaban los castigos de mi padre.
-Usted tranquila señorita, que yo sé hacia donde me dirijo.- Me respondió con toda la tranquilad del mundo.
-¿No cree usted que nos estamos alejando mucho de la cuidad?- Insistí.
-Realmente no, he ido más lejos.- Me miro y me soltó una de esas sonrisas picaras y dulces que a veces solían escapárseles.
-Bueno entonces dejare de preguntar y te dejare conducir tranquilamente, pero solo debo recordarle que mi tiempo es algo corto.- Le dije, aun así no haya querido recordárselo, pues estar con él era algo que no quisiera que acabase.
-Es corto pero suficiente.- Dijo con seguridad. Lo mire y cuando vi alrededor, estábamos en la playa, y en eso sentí que el carro se detuvo.
-¡Andhrew es la playa!- Cuando vi hacia mi puerta el ya estaba ahí para abrirla.
-Sí, aunque no crees que debería tener otro nombre playa suena muy simple, a todo lo hermoso que se siente estar aquí. Me abrió la puerta.
-Estoy de acuerdo contigo, sabes que sería hermoso ver las estrellas desde aquí.- Le dije mientras miraba el océano, era único sentir el viento del mar en golpeando con mi cabello, aunque fue algo que dije en vez de pensarlo, no sé si estaría bien haberle dicho eso pero, es que estaba totalmente sorprendida.
-Es precioso es como si fueras una de ellas, o como si estuvieras en el espacio, la mayoría de las veces suelo estar aquí, es relajante, ¿quisieras venir un día conmigo?- Me sujeto la mano y empezó a llevarme por los caminos de madera que tenia la playa.
-Por supuesto que quisiera venir a ver las estrellas algún día contigo, oye pero ¿hacia dónde me llevas?- Lo detuve y lo mire a los ojos.
-Creo que a comer los mejores helados del mundo.- Me miro y siguió llevándome.
-¿Qué tal y si no lo son?- Le pregunte para retarlo.
-Pues entonces has comido mejores helados que yo y creo que sería tu turno llevarme a comer de ellos.- Se detuvo y me miro de nuevo.
-Está bien trato hecho.- Me adelante y comencé a jalarlo para correr un poco por la arena.
-Jajaja, ¿Crys qué haces?- Sonrio y se detuvo.
-Acabo de ver algo.- Reí un poco y me regrese para tomarlo de la mano para jalarlo hacia donde quería ir.
-Jajaja, ¿que viste dime?- Se me quedo viendo.
-Jajaja, ¡es agua salada!- Lo mire y comencé a echarle agua.
-Con que si, ¡es cierto agua salada! Jajaja ya verás- Me miro riéndose, me hecho algo de agua al igual que yo y también empezó a perseguirme por haberlo mojado. Me aleje de la orilla y empecé a correr por la arena seca para que no pudiera mojarme mucho.
-Jajaja, ¿viste que es salada?- Me detuve porque no podía correr más, ya estaba cansada, así que lo abrase un poco porque pensaba que iba a caer.
-Jajaja, si créeme que ahora si lo se jajaja gracias por enseñarme tramposita, ¿estás cansada quieres que te lleve?- Me sostuvo y me miro hacia los ojos para preguntarme.
-La verdad si jajaja, y es tu culpa.- Note que me estaba mirando fijamente, y no pude evitar en ver sus labios.
-¿Entonces puedo llevarte?- Me seguía mirando con ese entusiasmo como si estuviese perdido en ellos.
-No no te preocupes.- Le dije. Y volví a ver sus labios sin querer.
-Sabes tus ojos son aun más hermosos cuando los veo en la claridad, pueden reflejar muchas cosas.- Me seguía mirando.
-¿Eso crees y que ves en ellos?- Mi voz fue algo baja, estaba nerviosa no podía seguir soportando que él me viera como lo hacía.
-¡Veo…!- Se acerco un poco a mí.
-Aja… ve… ves…- Mis ojos comenzaron a perderse en los de él.
-Veo… Veo que… ¡Eres una tramposa!- Se alejo de mi.
-No, ¡no lo soy!- Le dije con un tono de voz bajo.
-¡Ahí esta!-. Me tomo de la mano y me llevo hacía una choza.
-¿Qué vamos a hacer allá?- le pregunte con ansias.
-¡Allá vas a probar los mejores helados de tu vida!- se sonrió y acelero el paso, hasta que comenzamos a trotar juntos, en eso se me vino una tonta idea en la cabeza, y comencé a jugar con él, lo medio empuje despacio y comencé a correr, cuando voltee a ver donde estaba el no lo vi, mire hacia los lados y nada, cuando de repente siento que me tocan la espalda.
-¿De quién tratabas de huir?, sabías que no se te haría fácil.- Me tomo de la mano.
-Yo pensaba que sí, porque realmente eres un poco lento-. Le dije poco asombrada.
-¿Qué? ¿Lento?, ¿Por qué dices eso?-. Me miro con poco interés, como si realmente hubiera creído mis palabras sabiendo que eran todo lo contrario.
-Jajaja, ¡no te asustes!, es tan solo un juego yo sabía que me atraparías, aunque sinceramente me asustaste un poco, pensé que te habías ido y me habías dejado aquí sola.- Comenzamos a caminar y cada vez estábamos más cerca de la heladería, jamás me hubiera imagino una heladería en frente del mar por más que sea con el calor dejarían de ser helados serian más bien malteadas. Me detuvo de nuevo.
-No sería capaz de dejarte aquí sola, y menos sabiendo que estarías en peligro.- Me dijo interesado en mi seguridad.
-Gracias de verdad, pero creo que puedo defenderme sola, y que no necesito de nadie para que me proteja.- Le dije con voz fuerte y clara.
-Yo pienso que a chicas como tú no deberían dejarlas salir solas, y menos con unos ojos tan adictivos como los tuyos, ¿cómo puede ser que no pueda dejar de verte?- Me toco suavemente la cara, coloque mi mano en su cuello y empecé a observarlo mientras hablaba.
-¿Y tú crees que yo no sé defenderme?- Cada vez sentía que estábamos más cerca y no me importaba, sabía que él era lo único que quería.
-Lo único que quiero es que no te pase nada, protegerte de cualquier cosa y por eso te estoy diciendo lo que te acabe de decir y no dudo de tus habilidades, porque yo sé muy bien que podrías defenderte a pesar de todo.- Contesto claramente.- Me dejo segura de cada palabra que podía pronunciar.
-¿Entonces aquí estamos no?- Le dije.
-Si, a punto de comer los mejores helados de nuestra vida, jamás pensé que llegaría aquí con alguien.- Me dijo. Entonces yo comencé a alejarme.
-¿Crees que está bien estar aquí los dos?- Le pregunte intrigada.
-Para mí es perfecto estar aquí contigo.- Comenzó a caminar y a sonreírme, tanto así que llegaban momentos que reíamos juntos sin razón.
-¿Y porque es tan perfecto para ti?- Me acerque a él, para mirarlo frente a frente, hipnotizada en su mirada pero controlándome, para no dejarme llevar por mis impulsos.
-Porque cada vez que te acercas a mi o siento que estas cerca quiero acercarme más.- En ese momento sentí un impulso, que no provenía de mi sino de él, su mano se topo con mi cintura y sentí un empujón hacia él.
-¿Y por eso estas tan cerca de mi ahora?- Nuestras voces comenzaban a desvanecerse, nuestro tono de voz era aún más despreciable.
-Tal vez me siento atraído por ti.- Empezó a rodearme con su mirada. Hasta que sentí que todo se había desvanecido. Cuando fui a verlo estaba de nuevo a mi lado.
-¿Atraído, porque?- Le pregunte y comencé mirar el piso para no repetir aquella escena.
-No lo sé.- Me dijo confundido. Cuando me di cuenta ya estábamos en la heladería tenía un habiente hawaiano, y lo sabía porque ya había visitado Hawái gracias a los trastornados trabajos de mis padres.
-Umm, está bien.- Le dije confundida. Me tomo de la mano y me llevo hacía el mostrador.
-¿De qué vas a querer el helado?-
-Fresa y chocolate, por favor.-
-A mi me da uno de mantecado.-
-¿Es tu favorito?- Trate de sacarle conversación.
-Si siempre suelo comer mantecado.-
-Yo amo la fresa con el chocolate.- Pago los helados y volteó a mirarme de nuevo y me pregunto: ¿crees que sería justo darse por vencido, por temor a las consecuencias?
-Creo que todo depende de lo grande que sean las consecuencias.- Le dije sólidamente.
-¿Y si las consecuencia es desobedecer las reglas y perder todo?- Me dijo.
-¿Qué intentas hacer, que va en contra de las reglas?-Le pregunte.
-Tal vez salir de la rutina.- Me dijo con precisión.
-¿Y eso es malo?-Insistí.
-Tal vez para mí lo sea, debo obedecer reglas.-Se me acerco de golpe.
-¿Y eso quiere decir que… como estas aquí las estas rompiendo…? Me aleje rápidamente.- Desviando mi mirada.
-Algo parecido.- Volvió a acercarse. Cuando de repente una voz: Aquí tienen jóvenes, que los disfruten.
-Gracias.- tome mi helado y él me guió hacia una mesa, cerca de unas muñecas hawaianas.
-¿Que es lo que más te gusta hacer?-Me pregunto, con el fin de romper en dos aquel silencio que nos rodeaba.
-Amo escribir, y la música.-Le dije conmovida.
-Me gusta la música, solía tocar guitarra cuando era más niño.- Su mirada cambio el rumbo.
-¿Y ahora no sueles tocar?-Comencé a hacerle muecas.
-¡Deja de hacer eso!- Me dijo riendo.
-Me gusta la forma en como sonríes, es muy gracioso.- Él tomo un poco de helado y me lo hecho en la cara.
-Oye, no hagas eso.-Tome un poco de mí helado al igual que él y se lo eche en la nariz.
-¿Con que si?-Y comenzamos a jugar con los helados.
-Jajaja, no puedo salir más contigo de verdad término algo pegos tosa.
-Jajaja, ¿y yo que ah?-Se me acerco un poco.
-Pues tú terminaras mas pegos toso.- Le sonreí y volví a llenarle la nariz de helado, y él me dijo: pues por lo que veo sí y comenzamos a reír.
-Jamás había disfrutado tanto de estos helados, claro que sabía que son los mejores pero jamás supe como disfrutarlos como hoy, pero todo es porque estás tú, te agradezco por haber aceptado, en eso nos levantamos y decidimos irnos. Era tan caballeroso que no sabía cómo reaccionar delante de él, porque cada cosa que decía o hacía me dejaba sin habla; para que hablar si es mejor contemplar su dulce voz, pero antes de seguir callada reaccione.
-Y yo te agradezco a ti, por haberme invitado.- Lo mire con agradecimiento y le sonreí, el no dejaba de mirarme tanto como yo a él, era un atracción inexplicable la que sentía hacía él no sabría cómo explicarla aun así yo lo intentara.
-Es bueno saber que te agrado, estar conmigo y pues la verdad no tienes que agradecerme nada, fui yo quien quiso invitarte y jamás me arrepentiré.- Se puso frente de mí, y sujeto mi mano. Cuando de repente sentí que él podía respirar cerca de mí, hasta que se acerco a mí y me dijo al oído: ¿Quisieras correr hasta la orilla? Mi voz se adormecía, y le dije en voz baja y temblorosa: si quiero; lo sujete fuerte, como nunca antes habría sujetado a alguien, y comenzamos a correr a la orilla del mar.
-Nunca había hecho esto con alguien es una locura.- Le dije emocionada. Nos soltamos las manos y comenzamos a jugar con el agua de la orilla.
-Somos dos, jajaja pero esto me encanta, es tan divertido y mágico. ¿No crees?- Se puso enfrente de mi después de jugar un poco con el agua y me dio un beso en la mejilla.
-¡Andrew mira eso! – Dio media vuelta para ver que trataba de mostrarle. Comencé a correr.
-Oye no veo nada.- Me dijo.
-Andrew yo sí, jajaja.-
-¡Tramposa! No podrás escaparte ya verás.- cuando voltee y él venía corriendo hacia mí, era plenamente cierto lo que él me había dicho, era tan hermoso sentir esa brisa tan cálida y pura, como el agua que salpicaba mis jeans. En un instante sentí su presencia, era obvio ya estaba a mis espaldas, seguí corriendo pero ya no podía más, el me tomo por la cintura y me cargo, di una vuelta en el aire y le dije:
-Sabría que me alcanzarías.- Me sostuve de él para descansar un poco.
-Si lo sabías entonces. ¿Por qué decidiste correr?, tu como que ¿no aprendes verdad?- Me abrazo.
-Jajaja, ¿Qué dices, que soy lenta?- En este momento podía sentir los latidos de su corazón.
-No exactamente, jajaja ¿quieres sentarte aquí un rato?- Me dijo.
-Sí, aunque estoy un poco mojada.- Me mire la ropa y volví a verlo a él.
-Pues si tienes mucho frío me dices y te doy mi chaqueta.- Dijo amablemente.
-No tranquilo, estoy bien así.- Tenia un poco de frío pero me daba pena quitarle la chaqueta, ya que el también estaba mojado.
-Bueno, pero ya sabes. Usted señorita me dice y yo le doy la chaqueta.- Me toco la barbilla.
-Yo cualquier cosa le aviso.- Nos sentamos y comenzamos a ver el atardecer, era tan hermoso verlas nubes juntarse con el mar, y ver esos colores que reflejaban una larga noche de luna llena.
-¿Crystal, sabes qué?- Me dijo mirando hacía el horizonte.
-No, a ver.- Le dije. Volteo a verme.
-Yo se que tú no sabes nada de mí, y que yo tampoco se mucho de ti pero, yo quisiera conocerte.-Me tomo de la mano y comenzó a acariciarme con sus dedos.
-Wow... Andhrew, creo que eso es lo que haces ¿o no?- Comencé a ponerme nerviosa, había pensado por un momento en que él diría otra cosa, algo que me hiciera pensar que me quería, tal cual como me lo había dicho Lizza.
-Sí, pero creo que sería mejor si te pregunto: ¿cuál es tu color favorito?- Me dijo muerto de la risa. Voltee a mirarlo con sarcasmo.
-Negro.- intenté mirar las olas.
-Azul oscuro. ¿Por qué el negro?, ¿Qué es lo que más te gusta hacer?- Y desde ahí inicio una nueva conversación.
-El negro por el color de mi cabello, me encanta escribir y la música también me gusta. ¿Y a ti?- Le dije. Me mantuve observando las olas y jugando con la arena.
-Pero el negro es algo oscuro. Y me gusta venir a la playa y hacer deportes.- Detuvo mis manos y sintió el frio en mis dedo, quito su chaqueta de sus brazos y me la dio, estaba apenada pero si no aceptaba podría tener un resfriado y no sería conveniente, le agradecí con una sonrisa.
-Gracias, el negro tiene un gran significado para mí; ya se hace tarde debo irme a casa, si llego tarde mi madre se molestara.- Me levante él me miro sentado en la arena y le hice esa señal de partida que tanto odiaba, y siempre veía cuando tendría que apartarme de cada lugar al que iba, pero poco a poco el sentimiento de abandonar las cosas que quería, se iba convirtiendo en costumbre. Se levanto acaricio mi cabello, y me susurro: no tienes porque preocuparte, estarás a la hora exacta sin ningún regaño.
-Te lo agradecería por siempre, mi madre tiene problemas con la puntualidad, y si no me equivoco ya es tarde.- Mis piernas dieron marcha hacía el carro de Andhrew, aunque querían ir en dirección opuesta siempre se mantuvieron firmes y en la dirección correcta. Y entonces él me pregunto:
-¿En qué trabaja tu madre?- Me dijo para hablar de algo mientras caminamos.
-Pues, ella es la presidenta de una empresa, la empresa Park.- Le dije descontenta, no me agradaba hablar de esos temas ya que me hacían recordar lo solo que me siento a veces al tener a mis padres ocupados.
-Eso es genial crys, ¿me imagino que ha trabajado mucho por ello? – dijo orgulloso y asombrado.
-Sí, la verdad si.- suspiré.
-¿Pasa algo?- me dijo algo confundido, se suponía que yo debería estar feliz por ello y no lo estaba.
-No, tranquilo. No quise comentarle nada de lo que sentía y preferí cambiar de tema, así que lo mire y le dije: ¿por qué decidiste invitarme?
-¿Qué?, ¿no podía hacerlo?- me respondió con otra pregunta, así que me di cuenta de que sería aun mas difícil saber porque decidió invitarme a mí.
-Sí, si podías. Pero, es que es extraño que sea yo.- le dije confundida.
-¿Por qué es extraño?- me lanzo de nuevo otra pregunta y comenzó a mirarme.
-Es que hay tantas chicas en la escuela.- Le dije y no espero ni un segundo para responder.
-Sobria que dirías eso.- dijo algo molesto. En ese momento no te que dejaba de verme y que su paso iba algo mas apresurado que el mío, así que en ese instante decidí halarlo y cuando sentí que su presencia esta sobre la mía.
-Andhrew no te molestes por favor, fue muy tonto preguntar eso y entiendo completamente que decidiste que fuera yo la que te acompañara.- le dije apresuradamente. Pero el solo me miraba y escucha todo lo que decía, me sentí culpable por un momento, hasta que escuche su voz de nuevo.
-No estoy molesto.- me afirmó. Su voz se escuchaba aun más baja. Yo no me había dado cuenta de que estábamos demasiado cerca, podía sentir su respiración sobre la mía, y esas mariposas que había dejado de sentir estaban de vuelta para hacerme sentir en las nubes, pero la verdad preferí alejarme de él.
-Ya estamos cerca puedo ver tu auto desde aquí.- le dije para así finalizar aquella escena romántica que podía envolvernos, pero en ese instante volví a escuchar su voz.
-Yo no podría verlo, cuando te tengo a ti.- cuando finalizo esa frase, comencé a temblar y mis nervios se activaron, entonces ahí fue cuando pensé que me besaría, pero decidí evitarlo y retrocedí de nuevo.
-Que gracioso.- le dije y sonreí amistosamente, tal vez no era lo que él esperaba que dijera, pero no podía acelerar todo, ya que aun no tenía claro quién era él, tampoco podía dejarme besar en la primera cita, como quien dice ordinariamente, pues fui fuerte y hice que siguiéramos caminando.
-Oye, no fue un chiste.- me dijo. Y mantuvo el paso a mi lado.
-jajaja, a mi me pareció muy gracioso.- comencé a reír para no hacer preguntas. Y en ese instante me di cuenta de que estábamos en frente del auto, él fue a abrirme la puerta, nunca deja de ser tan caballero y eso era algo que me agradaba mucho, asimismo decidí agradecer: Gracias Andhrew.
-No tienes que agradecerme.- Sonrió. Subí al auto y espere que él estuviera a mi lado, y encendiera el motor velozmente, pues mi tiempo ya se acababa, casi iban a ser las 7. Si las 7 la hora exacta en la que mi madre llegaba a casa.
-¿Puedo encender la radio?.- Le pregunte desesperadamente. Sentía que al escuchar algo de música mi mente dejaría de pensar en el poco tiempo que me quedaba.
-Por supuesto, claro que puedes.- me dijo amablemente. Y ahí fue cuando me apresure a encenderla.
- ¡Andhrew amo esa canción!- Dije algo desesperada. Comencé a cantar.
I'm not a perfect person
As many things I wish I didn't do
But I continue learning
I never meant to do those things to you
And so I have to say before I go
That I just want you to know.
As many things I wish I didn't do
But I continue learning
I never meant to do those things to you
And so I have to say before I go
That I just want you to know.
-Jajaja, hoosbastank the reason. Con que sabes cantar- me sonrió.
-jajaja, si bueno un poco te dije que me gustaba la música recuerdas.- le dije algo apenada.
-Claro que lo recuerdo, ¿cómo olvidarlo? Fue hace un momento, cuando me lo dijiste.- Me miro y luego regreso su mirada hacia la carretera. Así que continúe cantando pero más bajo, porque sabía que él trataría de escucharme.
I've found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
and the reason is you…
To change who I used to be
A reason to start over new
and the reason is you…
-jajaja, es muy buena esa canción, pero créeme que es aun mas buena cuando alguien te la canta.- me dijo.
-Ok, creo que te confundiste yo la cantaba para mí misma.- comencé a reír, tan solo quería molestarlo un rato.
-Está bien, no diré nada mas.- comenzó a reír al igual que yo.
-jajaja, eres rápido al volante, debería tenerte miedo.- voltee a verlo por un momento y luego voltee hacia la ventana del auto, pues no quería distraerlo. Sabía que si lo miraba tanto luego no podríamos dejar de vernos.
-Debes llegar a tiempo.- Volteo a verme al mismo tiempo que yo lo había hecho, pero como sabía que no debía distraerlo le dije: ya estamos en la cuidad.
-Absolutamente, ahora necesito que me digas a donde debo llevarte.- me dijo amablemente. Así que le di la dirección de mi casa. Empecé a sentirme mal, recordé que no lo vería más sino hasta el día siguiente y para mí eso francamente era una eternidad. Con lo rápido que manejaba no logre entablar una conversación antes de llegar a casa.
-Pues, esta es la dirección que usted me dio señorita Crystal.- me dijo desanimado.
-Sí, esta es.- le dije. Se bajo del auto y me abrió la puerta sujeto mi mano para bajarme y cerró la puerta del auto cuidadosamente. De nuevo escuche su voz.
-No quisiera dejarte tan pronto.- me dijo mirándome a los ojos y sujetando mi mano.
-Yo tampoco quisiera estar de vuelta.- le dije con seguridad, no pude soportar ese impulso que me enviaba hacia sus brazos así que, definitivamente tuve que abrazarlo estaba muy agradecida. Era muy cómodo estar entre sus brazos, es que era tan cálido, que ni yo sabría explicarlo, pero ahí estaban de vueltas mis emociones.
Continuara.... Estoy escribiendo para ustedes, espero que comenten y que les agrade.


Milagros, tanta inspirancion? xD
ResponderEliminaresta buena.. al menos el prinicipio, la ire leyendo poco a poco ;)